No te voy a prometer amor eterno; voy a intentar que cada día sientas que te quiero. No te voy a decir: “quiero ser mejor”, “puedes confiar en mi”, “no te voy a fallar”… no! Voy a hacer que tú descubras como soy realmente. Voy a hacer que quieras seguir recorriendo el mundo de mi mano.
De mi boca no saldrán discursos ni promesas, porque no soy yo quien debe hablarte; eres tú quien debe descubrirme.
Porque ya aprendi que el amor en palabras no tiene el mismo valor del amor que se da con hechos.
Quiero hacer cosas para que te levantes una mañana, me mires, me sonrías y digas para tí: “Aquí, están pasando cosas”.