Si pudiera arrebatarte, quitarte todo tu dolor y hacerlo mío; no haría diferencia alguna
porque tu lo sentirías como ahora yo siento el tuyo, que realmente no es solo tuyo porque es de ambos, sin siquiera repartirse. Pero algo sí sería diferente; el que nos tendríamos el uno al otro, para tratar de entender lo inentendible. Para abrazarnos en la eterna, inexorable y omnipresente miseria. Para decirte que te entiendo, que estoy contigo, que considero absurdamente injusto lo que has vivido y darte lo que mereces, y decirte que soñando no te equivocaste que fué lo mejor que hiciste, que tenías razón, que no desfallezcas.
Y no poder hacer esto me suma otro dolor inmenso; y no logro entender por qué, por qué es tan imposible; por qué nada tiene sentido,
por qué no puedo hacertelo saber y sentir; pero sobre todo, me parte y no entiendo, por qué no puedo existir.